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Conclusiones sobre rentabilidad en carreteras del experto Joaquín Moraleda Palmero

A mediados de los años 80 se acometió un ambicioso plan de carreteras que contemplaba la vertebración de España con una moderna red de autovías. El país estaba en pleno crecimiento económico y la carencia de infraestructuras viarias modernas en gran parte del territorio justificaba los objetivos de este plan.

Tras dos décadas de espectacular desarrollo de la red de autovías, en los años del “boom” inmobiliario el objetivo de dotar al país de una red de carreteras de gran capacidad se había logrado en gran medida. Sin embargo se continuó una política de construcción generalizada de autovías y autopistas que, aunque poco justificada técnicamente por la escasa demanda de muchos de los itinerarios escogidos, se financiaba gracias a la abundancia de los presupuestos públicos, las aportaciones de fondos europeos y, en el caso de autopistas de peaje, unas poco mesuradas inversiones privadas. Mientras tanto los responsables políticos vendieron a la sociedad la satisfacción de unos objetivos descabellados.

En la actualidad, en España disfrutamos de una red de autopistas y autovías que supera a Francia, Italia o Alemania en longitud por número de habitantes, y a las 2 primeras naciones en longitud por superficie. Por supuesto, ambos índices son muy superiores a la media de la Unión Europea. Las arcas públicas están vacías, pero sorprendentemente se prosigue la política de construcción de autovías. Así, el documento inicial del PITVI, desafortunada continuación del PEIT, sigue prometiendo una España entretejida por una espesa telaraña de infraestructuras sin sentido técnico o económico.

Como se ha expuesto anteriormente, y sin necesidad de ser un experto en seguridad vial o en análisis de rentabilidad, puede comprobarse que desde el punto de vista técnico eso de que la construcción de la autovía es “la solución” es un mito. Hace décadas pudo ser la solución, pero hoy en muchos casos ya no lo es porque:

Con el presupuesto disponible en los últimos años no es posible pretender cegar a la ciudadanía con la ilusión de la futura construcción generalizada de autovías cuyo coste mínimo, en las condiciones más favorables (tramos interurbanos, terrenos llanos de escaso valor) ronda los 4 millones de euros el km y en terrenos montañosos o urbanizados se dispara a más de 10 millones. Además de que el coste de construcción de una autovía es muy elevado, el coste de conservación es superior al de la carretera convencional.

La mayor parte de las nuevas autovías que se plantean son cada vez más innecesarias, no están justificadas por la demanda, y los posibles beneficios (reducción de accidentes, reducción de tiempos de recorrido) se diluyen frente a los costes por el escaso tráfico que las surcará.

Existen otras ALTERNATIVAS, que son más rentables (por cada euro que se invierte la sociedad recupera antes la inversión) y más baratas (no es necesaria una inversión muy elevada, por lo que en tiempos de escasez presupuestaria es irresponsable no considerarlas). El ejemplo del TCA estudiado es más que expresivo. Con 60 millones de euros destinados a la construcción de un tramo de 15 km de autovía podría tratar 30 TCAs similares al estudiado y en tan sólo 7-8 años habría obtenido el retorno de la inversión, frente a los 60 o más años de la autovía.

En definitiva, considero que en estos momentos los técnicos deberíamos estar estudiando con ahínco los proyectos donde un euro, el preciado euro cuya gestión nos encomienda la sociedad para conseguir el bien común, es más rentable. Sin embargo, continuamos persiguiendo unos objetivos ya obsoletos, que son contrarios al interés general de la sociedad, y que somos incapaces de remover.

Conclusiones sobre rentabilidad en carreteras del experto Joaquín Moraleda Palmero, Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y Consejero Técnico en el Gabinete Técnico de la Dirección General de Carreteras, que ha escrito en un post —Sobre rentabilidad en carreteras— de muy recomendada lectura, publicado por el hábil Manuel de Lucas, a.k.a. @manulucas77, en su blog Sigo teniendo sueño(s).

Libro: «Manual de Caminos», de 1855

Pedro Celestino Espinosa, ingeniero de caminos de la promoción de 1841,  y perteneciente al Comité de Redacción de la Revista de Obras Públicas, entre otros cargos y responsabilidades, llegó a Ingeniero Jefe, publicó en el año 1855: ‘Manual de Caminos, que comprende su trazado, construcción y conservación‘.

Gracias a la Biblioteca Digital, de la Fundación Juanelo Turriano, que decidió poner valor su fondo antiguo y empezó la tarea de digitalización de sus obras en el año 2009, podemos hoy, más de 150 años después de su publicación por la imprenta de D. Ramón Ballone, disfrutar de este manual que surge ante la necesidad de reunir en un tratado todas las materias concernientes al trazado y construcción de carreteras.

Manual de Caminos, de P. C. Espinosa, año publicación 1855