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Evolución del consumo de cemento en España, periodo 2006-2016: una década en crisis

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El consumo de cemento en España cerró 2016 en 11.140.639 toneladas, un 3,1% menos que en 2015, lo que supone una caída de más de 350.000 toneladas respecto al ejercicio anterior. Las cifras de diciembre no fueron mejores y se situaron en 804.372 toneladas, con un descenso del 3,8% respecto al mismo mes del pasado año.

Las exportaciones han paliado, aunque solo en parte, la caída del mercado doméstico, con un crecimiento del 5,6%, que ha permitido alcanzar las 9.782.631 toneladas. España cuenta con un coste eléctrico -la partida con mayor impacto sobre el coste de producción del cemento- de los más elevados de Europa, lo que reduce notablemente el margen de maniobra de la industria española frente a los países de nuestro entorno. El coste en aumento de la energía que venimos sufriendo en los últimos meses, podría poner además en peligro la posición de liderazgo de nuestro país, que en la actualidad se sitúa a la cabeza de la Unión Europea en exportación, tanto intra como extra comunitaria.

Tras casi una década de profunda crisis, el panorama para 2017 es muy preocupante” explica el presidente de Oficemen, Jaime Ruiz de Haro. “Hace tan solo unos días el Ministerio de Fomento ya adelantó que, debido a las exigencias de cumplimiento del objetivo del déficit público, 2017 sería un año ´complicado´ para la inversión en infraestructuras, con una dotación total incluso inferior a la del año terminado y batiendo un nuevo mínimo histórico”.

Para 2017, el Departamento de Estudios de Oficemen, prevé un año de estancamiento; con un crecimiento inferior al 1%. No obstante, estas cifras dependen en gran medida de que se cumpla la esperada evolución en positivo de la edificación residencial. “La cuestión es que sería necesario que la vivienda creciera de forma exponencial para llegar a compensar la caída en el consumo de cemento derivada del parón en las infraestructuras”, añade el director general de Oficemen, Aniceto Zaragoza.

Durante la crisis, la percepción social sobre la necesidad de infraestructuras en España se ha afianzado en que ya está todo construido y que no es necesario construir más. Pero cuando en España se habla de obra pública, nos olvidamos de las infraestructuras de carácter social, que también forman parte de ella. Hablamos de las dedicadas a vivienda protegida, sanidad o enseñanza, que no solo son necesarias, sino que son una de las demandas prioritarias de la sociedad española”, explica Zaragoza.

Las cifras hablan por sí solas. Según la última encuesta realizada por el CIS entre la población española sobre Opinión Pública y Política Fiscal, solo un 23,6% de los españoles cree que la inversión en obra pública es insuficiente, pero sin embargo el 63,8% de los españoles sí creen que el gasto en sanidad debería ser mayor, el 59,2% opina lo mismo sobre el presupuesto en enseñanza y el 53,1% cree que es necesario dedicar más recursos a vivienda social, todos ellos aspectos que pasan por una mejora en las infraestructuras dedicadas a esos fines.

“El concepto de ‘infraestructuras’ se está relacionando, cada vez más, con algunas obras desafortunadas que se llevaron a cabo durante los años de mayor bonanza económica de la pasada década; frente a esa argumentación, es necesario poner de manifiesto a la opinión pública que nuestro país sigue siendo deficitario en infraestructuras de carácter social, un límite que los recortes presupuestarios nunca deberían sobrepasar”, matiza Zaragoza.

Vía Cemento Hormigón

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2017 será el peor año para la obra pública en España desde el inicio de la crisis

Sumario del informe Euroconstruct. Noviembre de 2016:
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La vuelta al crecimiento de la ingeniería civil durante 2014 y 2015 fue tan solo un episodio efímero al calor del intenso calendario de elecciones. En 2016 ya se puede hablar abiertamente de recaída. El largo paréntesis de gobierno en funciones ha sido muy condicionante, pero el auténtico factor crítico para la inversión española en infraestructuras son los nuevos límites de déficit recién pactados con Bruselas. Antes incluso de tener constituido el nuevo gobierno, el ejecutivo en funciones ya ha tomado severas medidas de contención, reduciendo la cartera de nuevos proyectos y bajando el ritmo de las obras en ejecución. El impacto sobre la actividad constructiva es muy contundente ya en 2016 (-11%) y probablemente se extienda a 2017 (-6%). En un entorno de economía en desaceleración y con la amenaza de sanciones por sobrepasar los umbrales del procedimiento de déficit excesivo, no esperamos demasiada reacción positiva ni en 2018 (1,2%) ni en 2019 (3,5%).

Vía ITeC

Aquellos tiempos que no volverán

  • Olvidamos el fin de nuestro trabajo: paradójicamente estamos en todas las fases de un proyecto, pero en un cúmulo de errores o despistes o de mirar para otro lado, hemos terminado construyendo piscinas cubiertas para cinco personas, aeropuertos para filmar películas o autopistas que no se sabe muy bien a donde van.
  • El presupuesto pensábamos que era ilimitado: si analizamos el presupuesto proyectado para las obras en los últimos años y el coste real de las mismas observamos que el mismo se ha duplicado o triplicado. Nos hemos convertido en expertos en la redacción de modificados.
  • Nos montamos en la noria muy fácilmente: en esta carrera loca por tener mejores infraestructuras, nuestro sector se vio muy favorecido en grandes ofertas de trabajo y sueldos muy suculentos.
  • No supimos actuar a tiempo: todo el mundo se daba cuenta, con más o menos acierto, que esto llegaría a su fin y que el nivel de gasto era insostenible, pero no se actuaba para racionalizar todo lo que estaba ocurriendo; por lo que cuando la situación explotó, nos pilló de lleno la onda expansiva sin capacidad de reacción.

Manolo (García) Gallegos (a.k.a. @manologallegos en Twitter) inicia blogIngenierías y otras imperfecciones— entonando el mea culpa y criticando, en la medida que nos corresponda, ciertos aspectos de esta gravísima crisis que estamos padeciendo poniendo sobre la mesa aquello en lo que no estuvimos a la altura, al margen de responsabilidades políticas. Recomiendo que se pasen por el nuevo blog y lean la entrada completa —Las mega-obras que no volverán para conocer los argumentos esgrimidos por Manolo Gallegos y de paso añadirlo a su lector de RSS para que no se pierdan las buenas entradas que nos esperan.

2013 cerrará con un descenso en la producción del 20 % en la obra civil

Mientras se prevé que 2013 se produzca un descenso del 10 % en edificación, en el sector de la obra civil será del 20 %, el sector más afectado. Son las conclusiones de un informe sectorial en Construcción realizado por la consultora DBK.

Los recortes presupuestarios de las distintas Administraciones, que en 2012 se cifró en la obra civil un descenso del 25,5 % respecto a 2011, acumulan ya cinco años consecutivos de descensos en la producción del sector construcción, alcanzando una reducción del 45 %.

La internacionalización de la construcción sigue creciendo, suponiendo el 27 % de la producción total de las empresas constructoras españolas, y del 83 % para las seis grandes constructoras del país.

Vía @APAREJO_ (RT de @jlazaro)