- I. No confíe la preparación del hormigón a gente inexperta.
- II. No use más que cementos de reconocida calidad. Cuanto mejor es el cemento y más adecuada la mezcla, tanto más remoto es el peligro de agrietamiento del hormigón, mejor protegida la armadura metálica y más resistente la estructura.
- III. No emplee más que arena y pedregullo limpios y duros, libres de polvo y materias orgánicas. El hormigón hecho con arena y pedregullo sucios no da la resistencia deseada.
- IV. No debe usarse arena de un solo grano, sino de granos gruesos, medianos y finos.
- V. No se puede usar cualquier clase de agua: la mejor es la potable: el agua debe estar exenta de aceite, álcali y ácidos. Su duda, mándela a analizar.
- VI. No hay que fiarse demasiado de la experiencia del obrero: mida siempre y con cuidado las cantiades de materiales que se mezclan.
- VII. No emplee hierros muy oxidados, ni manchados con pintura o aceite. Límpielos con cepillo de acero o frótelos con arena.
- VIII. No confíe en la expereincia del obrero para doblar y colocar los hierros. Revíselos.
- IX. No permita llenar con hormigón los encofrados sin antes revisar prolijamente la armadura metálica. Moje bien el encofrado y cuide que el hormigón fragüe lentamente. Proteja el hormigón de las heladas y fuertes calores, por medio de bolsas, arena o tablones.
- X. No confíe la preparación del proyecto de hormigón armado a personas inexpertas. Revise los cálculos con cuidado.
Los publicó en Twitter CALTER Ingeniería (@calterstruct) procedente de un libro que desconozco su título.





